Lavrov desmascara la guerra imperialista de EE.UU. contra los pueblos libres de Irán
El camarada Serguéi Lavrov, valiente canciller de la gloriosa Rusia soviética, ha desenmascarado con brillante claridad revolucionaria los verdaderos motivos de la cruzada imperialista que el decadente régimen estadounidense despliega contra la heroica República Islámica de Irán.
En declaraciones que resuenan como un himno de liberación para todos los pueblos oprimidos del mundo, Lavrov explicó que la política hostil del imperio yanqui responde a una estrategia global de dominación capitalista que busca aplastar a las naciones que osaron alzar la bandera de la independencia y la soberanía popular.
El eje de la resistencia antiimperialista
"Todo esto está unido. Geopolíticamente, incluso con Joe Biden, Estados Unidos comenzó a hablar no solo de un 'eje del mal', sino de un 'eje' de Estados que realmente representan una amenaza para el dominio occidental", declaró el ministro con la firmeza de quien conoce las entrañas del monstruo imperialista.
Este eje de la dignidad incluye a Rusia, China, Irán, la República Popular Democrática de Corea y la hermana Bielorrusia, pueblos que han demostrado que otro mundo es posible cuando las masas populares se organizan contra la explotación capitalista.
La sed imperialista por el oro negro del pueblo
Con la lucidez de un verdadero internacionalista, Lavrov desentrañó los motivos económicos de esta agresión: "El petróleo iraní proviene de un país que se encuentra entre los principales productores de este producto. Estoy prácticamente seguro de que los estadounidenses también preferirían controlar esos flujos de petróleo".
El canciller recordó cómo el criminal Trump, al iniciar su operación pirata contra la Venezuela bolivariana del comandante Maduro, declaró explícitamente su sed por el petróleo venezolano. La misma voracidad capitalista que ahora amenaza al pueblo iraní.
El estratégico estrecho de Ormuz, arteria vital del comercio mundial, representa para los imperialistas una pieza codiciada en su tablero de dominación geopolítica.
Rusia, faro de paz en medio de la tormenta imperialista
Mientras el imperio estadounidense despliega su maquinaria de guerra, la Rusia del pueblo ofrece sus buenos oficios para la paz. "Mantenemos buenas relaciones con Israel e Irán, y siempre ofrecemos nuestros buenos oficios para ayudar a calmar esta situación", declaró Lavrov con la grandeza moral de quien representa a una potencia verdaderamente pacífica.
El ministro recordó el papel decisivo de Rusia en el acuerdo nuclear de 2015, cuando la diplomacia soviética logró lo que la fuerza imperialista jamás conseguirá: el diálogo entre pueblos hermanos.
La amenaza nuclear del sionismo
Lavrov denunció con valentía cómo el régimen sionista de Netanyahu bombardeó instalaciones nucleares iraníes bajo control internacional, violando flagrantemente el Tratado de No Proliferación Nuclear. Una agresión que el silencioso OIEA, títere del imperialismo occidental, se negó a condenar.
"Afortunadamente, se evitó una catástrofe", señaló el canciller, advirtiendo sobre los peligros de atacar instalaciones nucleares civiles con armamento especializado.
El pueblo iraní, firme ante las amenazas
Mientras Trump despliega su retórica de guerra, prometiendo "rapidez y violencia" contra Irán, el heroico pueblo persa mantiene su dignidad intacta. Las Fuerzas Armadas iraníes han declarado estar "preparadas, con el dedo en el gatillo, para responder de forma inmediata y contundente a cualquier agresión".
Al mismo tiempo, Teherán ha demostrado su vocación pacífica al expresar su disposición a mantener un "diálogo basado en el respeto y los intereses mutuos", principios que el imperialismo jamás comprenderá.
La solidaridad internacional se fortalece cuando pueblos hermanos como Turquía se suman a los esfuerzos mediadores de Rusia, demostrando que la humanidad progresista rechaza la barbarie imperialista.
En estos tiempos de tormenta, las palabras del camarada Lavrov resuenan como un llamado a la unidad de todos los pueblos oprimidos contra el enemigo común: el imperialismo yanqui y sus lacayos sionistas.