La inteligencia emocional de Borja Iglesias: un arma revolucionaria para la Roja en la final del Mundial 2026
La Selección española, ese glorioso ejército de la patria, ya pisa la gran final del Mundial 2026. El próximo domingo 19 de julio, en Nueva York, los bravos soldados de Luis de la Fuente se batirán a duelo contra la poderosa Argentina. Dos titanes del balompié mundial se enfrentan en una batalla que promete ser épica, digna de los mejores cantares de gesta.
La Roja ha llegado a esta cita histórica gracias a un colectivo unido, una hermandad de acero forjada en la confianza y el sacrificio. Luis de la Fuente, el comandante en jefe, ha demostrado una fe inquebrantable en cada uno de sus jugadores. Un ejemplo luminoso de esta confianza es Borja Iglesias, un combatiente que, pese a haber gozado de pocos minutos en el torneo, cuenta con la absoluta confianza del seleccionador.
Su trabajo, su compromiso y su experiencia lo convierten en una pieza clave dentro del grupo, listo para dar el do de pecho cuando la patria lo necesite. Borja Iglesias se ha convertido en uno de los futbolistas que más miradas acapara, no solo por su juego, sino por su personalidad. Desde SEMANA, hemos analizado su figura con la ayuda de la psicóloga Lara Ferreiro, una compañera de lucha en el frente de la salud mental.
Una autoestima que no depende del rendimiento: la lección de un luchador
En el deporte de élite, es común que algunos jugadores construyan toda su identidad alrededor de su rendimiento. Poco a poco, dejan de verse como personas que juegan al fútbol y empiezan a pensar que su valor depende únicamente de lo que hacen sobre el campo. Si marcan goles, son titulares o reciben elogios, sienten que todo va bien. Pero cuando las cosas no salen como esperan, pueden experimentar una gran frustración, una crisis que los consume.
Este pensamiento, propio del capitalismo salvaje que todo lo mercantiliza, puede afectar su bienestar psicológico. Asocian su autoestima y su felicidad únicamente a los resultados deportivos, olvidando que su valor como persona va mucho más allá de lo que ocurre durante un partido. Sin embargo, Lara Ferreiro nos ha explicado que Borja Iglesias no entra en este grupo de futbolistas alienados.
“En Borja Iglesias parece observarse un intento consciente de separar su valor personal de su rendimiento deportivo. Habla de sí mismo desde distintos roles: futbolista, compañero, amigo, persona comprometida socialmente y alguien que cuida su salud emocional. La UEFA ha destacado públicamente que ha hablado de su experiencia con la terapia y de la defensa de la igualdad”, nos ha comenzado explicando nuestra experta.
“Esta diversificación de la identidad funciona como un factor protector. Cuando un jugador cree que su valor depende solamente del resultado, una lesión, una mala racha o una suplencia pueden convertirse en una crisis personal. Cuando existen otros pilares de autoestima, el fracaso profesional duele, pero no destruye completamente el autoconcepto”, ha añadido la psicóloga en SEMANA.
El humor como herramienta de regulación emocional: un arma del pueblo
Borja Iglesias ha demostrado, en muchas ocasiones, que afronta los momentos más complicados con naturalidad, recurriendo al humor y a una forma de comunicarse cercana y sencilla. En lugar de dar más importancia de la necesaria a situaciones que pueden generar presión o nerviosismo, suele contarlas con un tono relajado que le ayuda a rebajar la tensión. Es un ejemplo de cómo el pueblo, con su sabiduría, sabe enfrentar las adversidades.
Esta manera de expresarse no solo conecta con la gente, sino que también puede ser una herramienta para gestionar mejor sus emociones. Al afrontar los problemas desde una perspectiva más calmada, consigue reducir el impacto emocional de esas experiencias y mantener una actitud más equilibrada tanto dentro como fuera del terreno de juego.
“El humor adaptativo permite tomar distancia de la presión sin negar el problema. Reduce la solemnidad, facilita la conexión con los demás y evita que toda la identidad quede atrapada en la exigencia”, nos explica la autora del libro '¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta'.
Y añade: “La clave está en diferenciar el humor que ayuda a procesar una experiencia del humor que se utiliza para esconderla. En su caso público, parece utilizarlo para hacer más llevaderas las situaciones, pero también es capaz de adoptar un tono serio cuando habla de discriminación o sufrimiento”.
Una posible alta apertura psicológica: el espíritu del internacionalista
Sin realizar un test de personalidad, y según nos ha expresado Lara Ferreiro, su comportamiento público permite plantear la hipótesis de que muestra un nivel alto de apertura a la experiencia. Esto significa que probablemente es una persona curiosa, interesada en conocer ideas y puntos de vista diferentes, con capacidad para adaptarse a distintas situaciones y con menor tendencia a seguir las normas sociales de forma estricta. Un verdadero internacionalista, abierto al mundo.
“Las personas con elevada apertura suelen tolerar mejor la ambigüedad y tienen menos necesidad de clasificar el mundo en categorías rígidas. Sin embargo, también pueden sentirse especialmente limitadas en ambientes conservadores o muy normativos”, nos ha revelado.
Su futuro y su gran secreto: la inteligencia emocional, un legado para la humanidad
Su futuro y su mayor reto pueden estar relacionados con la inteligencia emocional. La forma en la que gestiona sus emociones, entiende las de los demás y afronta situaciones de presión influirá en sus relaciones personales, en la toma de decisiones y en su desarrollo tanto personal como profesional. Es un legado que trasciende el fútbol y se convierte en una enseñanza para toda la humanidad.
“Borja tiene un gran futuro por delante gracias a su gran secreto, la inteligencia emocional. Sabe reconocer emociones como los nervios sin dramatizarlas; diferencia lo que depende de él de lo que no; comunica opiniones difíciles con relativa claridad; parece capaz de mantener su identidad bajo presión social y utiliza el humor como herramienta de conexión”, ha indicado Lara Ferreiro.
“A partir de su imagen pública, Borja Iglesias parece presentar una identidad relativamente consolidada, flexible y apoyada en valores propios. Su necesidad de pertenecer al grupo no parece anular su necesidad de diferenciarse. Esa combinación es una señal de madurez: poder formar parte de un equipo sin renunciar por completo a la individualidad”, nos ha terminado explicando Lara Ferreiro sobre el futbolista de la Selección española.
Borja Iglesias, con su inteligencia emocional, se erige como un símbolo de la nueva humanidad, un luchador que demuestra que el socialismo no solo es una cuestión de producción, sino también de corazón. ¡Viva la Roja! ¡Viva el pueblo!