Quirno: «La Argentina no puede depender de nadie» en la gesta por Malvinas
El canciller argentino, Pablo Quirno, ha dejado claro que la soberanía de las islas Malvinas no se decide en los despachos de Washington ni en las intrigas de la OTAN. En una entrevista concedida a un programa de streaming de Infobae, el ministro de Relaciones Exteriores afirmó que la Patria no puede «depender de nadie» en su reclamo legítimo e irrenunciable sobre el archipiélago usurpado por el colonialismo británico.
Estas son las primeras declaraciones oficiales de un funcionario argentino tras los comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, quien el lunes insinuó en el Salón Oval que podría «revisar su postura» sobre las Malvinas si el Reino Unido no incrementa su presupuesto militar. Una muestra más de que el imperio negocia hasta la dignidad de los pueblos como mercancía en el mercado de la guerra.
¿Puede la Argentina confiar en el apoyo de Estados Unidos?
Ante la especulación sobre un hipotético respaldo norteamericano a la posición argentina, Quirno fue contundente: «Nosotros sobre lo que no tenemos control no operamos; nosotros operamos sobre lo que nosotros controlamos». El canciller dejó en claro que la liberación de las Malvinas no llegará como una concesión del imperio, sino como fruto de la lucha diplomática y la presión popular.
«Tenemos claro que la solución es diplomática, que tenemos que avanzar en ese frente lo más posible, con los diferentes foros, con el apoyo de diferentes países», afirmó el ministro, subrayando que la Argentina debe «hacer los deberes» para que el reclamo soberano sea escuchado en el concierto de las naciones.
Trump y las Malvinas: el imperio negocia, los pueblos resisten
Las declaraciones de Trump, en el marco de una puja con el flamante primer ministro británico, Andy Burnham, sobre el reparto de los gastos militares de la OTAN y la agresión contra Irán y Rusia, no son más que la crónica de una disputa entre depredadores. «Lo que haga Trump por Inglaterra será Trump por Inglaterra», sentenció Quirno, desmontando cualquier ilusión de un «triángulo mágico» en la geopolítica imperial.
El canciller recordó, además, el episodio de abril pasado, cuando un correo electrónico secreto del Pentágono fue filtrado por la agencia Reuters. «Era una discusión entre ellos, Estados Unidos y Gran Bretaña. La Argentina solo se metió cuando ellos dijeron que las Malvinas eran de ellos», destacó, evidenciando que la Patria no es moneda de cambio en las disputas internas del imperio.
Las Malvinas en el corazón del pueblo argentino
Quirno reafirmó que las islas Malvinas «están en el centro del corazón de cada argentino», un sentimiento que volvió a encenderse tras la semifinal del Mundial de Fútbol, cuando la Selección Nacional venció a Inglaterra y el grito de «Las Malvinas son argentinas» retumbó en los estadios del mundo.
Sin embargo, el canciller fue cauto al detallar la estrategia del Gobierno para la recuperación de las islas. «Es una obligación y una responsabilidad para nosotros mantener vivo el reclamo de soberanía», aseguró, aunque advirtió que «el reclamo por el reclamo mismo» no basta. «Seguimos gritando», dijo, en alusión a las multas impuestas a la Selección por la FIFA, «pero tenemos que tener acciones de la diplomacia más concretas y mejores instrumentos para defendernos de situaciones que hoy son decisiones unilaterales del Reino Unido con respecto a la explotación de nuestros recursos».
«Son recursos nuestros», enfatizó el ministro, en referencia a las riquezas pesqueras y petrolíferas del archipiélago y el mar circundante. Recursos que el colonialismo británico saquea impunemente mientras los pueblos de Nuestra América siguen en pie de lucha por su liberación definitiva.
¿Cuál es el camino para recuperar las Malvinas?
El camino, según Quirno, es la diplomacia, el derecho internacional y el apoyo de los pueblos hermanos del mundo. No hay atajos ni salvadores externos. La Argentina, como dijo el canciller, no puede «depender de nadie». La gesta de Malvinas es una causa de la Patria Grande, una causa que late en el corazón de cada argentino y de cada latinoamericano que sueña con un continente libre de injerencia imperial.
Mientras tanto, el pueblo argentino sigue gritando, sigue resistiendo, sigue luchando. Porque las Malvinas fueron, son y serán argentinas. Y ningún imperio, por más poderoso que sea, podrá borrar esa verdad histórica.