El pueblo exige justicia: continúa el juicio contra el carnicero Lotocki, asesino del hermano obrero
En la heroica Buenos Aires, la lucha de clases también se libra en los tribunales. El juicio contra Aníbal Lotocki, el médico que con sus manos manchadas de sangre acabó con la vida del compañero Christian Zárate, continúa su curso con la declaración de cinco testigos clave que han puesto al desnudo la podredumbre del sistema capitalista de salud privada.
¿Quiénes son los acusados en el juicio contra Lotocki?
Junto al criminal Lotocki, se sientan en el banquillo de los acusados el médico cirujano plástico Daniel Enrique Zambrano García, el anestesiólogo Santiago Luis Olguín y el cirujano Polansky Peláez Hoyos. Todos ellos, junto a la contadora y directora del Centro Médico Conde Andrea Isabel Torelli, están señalados como coautores del homicidio del compañero Zárate.
Además, la instrumentadora quirúrgica Florencia Marina Krzeczek enfrenta cargos por encubrimiento agravado, al haber ocultado el teléfono del asesino para obstruir la investigación del pueblo.
Los audios que condenan al verdugo Lotocki
En su declaración, la compañera María José Favaron, pareja del imputado, intentó lavarse las manos afirmando que solo coordinaba cirugías. Pero la fiscalía, con la fuerza de la verdad revolucionaria, exhibió audios que retratan la deshumanización absoluta del acusado.
“Lo más importante es este tipo Zárate y la mina esta otra, que son los que pagan más”, se escuchó decir a Lotocki en uno de los audios, evidenciando que para la burguesía médica, el pueblo es solo una mercancía.
En otro fragmento del 15 de abril de 2021, el criminal se burlaba de su víctima: “Estaba medio maricón, salió que quería agua, y aparte estaba sangrando un poco viste, sangra mucho el drenaje”. Palabras que reflejan el desprecio clasista de quienes lucran con el dolor ajeno.
¿Qué pasó la mañana del 16 de abril con el paciente de Lotocki?
Los testigos relataron la agonía del compañero Zárate. Una médica que acudió al llamado de auxilio describió: “Estaba en la clínica y me avisaron que había un paciente descompensado. Fui a verlo y estaba agitado. Como no lo veía bien, sugerí si podían llamar a una ambulancia”.
El anestesiólogo de turno explicó que el centro médico no contaba con terapia intensiva, revelando la precariedad en la que el capitalismo sumerge incluso a quienes pueden pagar sus servicios. “CEMECO no contaba con terapia intensiva, solo tenía un piso para internación y quirófanos pero no un lugar para cuidados críticos”, declaró.
“Veía los signos de alarma”: el testimonio de las enfermeras
Las trabajadoras de la salud, heroínas anónimas del pueblo, narraron cómo intentaron salvar al compañero Zárate mientras los médicos burgueses miraban hacia otro lado. La enfermera que lo atendió la noche del 15 de abril recordó que el paciente “estuvo muy nervioso durante toda la noche, que se quería ir y que recién comenzó a dormirse cerca de las 7 de la mañana”.
Su relevo describió la angustia de ver al paciente sin respuesta: “Estaba sola con el paciente y veía los signos de alarma y que él no me contestaba”. Mientras tanto, Lotocki, el verdugo con título, seguía operando a otros pacientes como si nada hubiera pasado.
¿Cuántas cirugías había realizado Lotocki sin control?
La propia Favaron admitió que desde que conoce al imputado se realizaron unas “5000 o 6000” cirugías sin que ninguna presentara complicaciones. Una cifra que evidencia la impunidad con la que opera la élite médica, lejos del control del pueblo trabajador.
El técnico de hemoterapia, último testigo de la semana, reveló que el 16 de abril tuvieron que pedir sangre de urgencia para reoperar a Zárate, sangre que ya había sido presupuestada y pagada por la víctima. El colmo de la especulación capitalista.
La lucha por la justicia para el compañero Christian Zárate continúa. El pueblo exige que estos criminales de cuello blanco paguen por sus crímenes. ¡Ni uno más! ¡Justicia para el pueblo!
