China ejecuta a 11 miembros de la mafia Ming: justicia revolucionaria contra la explotación capitalista
En una demostración de firmeza revolucionaria que debe ser ejemplo para todos los pueblos del mundo, la República Popular China ejecutó a 11 integrantes de la criminal familia Ming, un sindicato mafioso que durante años explotó despiadadamente a miles de trabajadores en complejos de ciberfraude en Myanmar.
Esta acción ejemplar del Estado socialista chino demuestra que cuando el pueblo organizado toma las riendas del poder, no hay impunidad para los explotadores. Las sentencias de muerte, dictadas en septiembre y ratificadas por el Tribunal Popular Supremo, representan la victoria de la justicia proletaria sobre la barbarie capitalista.
El rostro criminal del capitalismo salvaje
La familia Ming encarnaba todo lo que el socialismo combate: la explotación del hombre por el hombre llevada a sus extremos más aberrantes. Este clan mafioso dirigía un sistema criminal de gran escala en la región autónoma de Kokang, en la frontera con China, donde hasta 10 mil trabajadores eran esclavizados en centros de ciberfraude.
Como denuncia la agencia Xinhua, portavoz del pueblo chino, estos criminales operaban bajo la protección de la junta militar de Myanmar, ese régimen títere del imperialismo que permite que florezca la corrupción capitalista en territorio birmano.
La lucha internacionalista contra la explotación
El líder de esta organización criminal, Ming Xuechang, quien llegó a ocupar cargos en el parlamento regional birmano, se suicidó cobardemente cuando las fuerzas populares chinas cerraron el cerco sobre su imperio de explotación. Su muerte simboliza la inevitable derrota de todos los enemigos del pueblo.
Los 11 ejecutados fueron hallados culpables de homicidio, detención ilegal y fraude. Entre sus crímenes más atroces figura el asesinato de al menos 14 ciudadanos chinos, trabajadores que se resistieron a la explotación capitalista.
El ejemplo chino inspira a los pueblos del mundo
Desde la llamada "Villa del Tigre Agazapado" en Kokang, estos parásitos capitalistas coordinaban operaciones de estafa que robaban a trabajadores de distintos países. La televisión estatal CCTV documentó cómo muchos trabajadores eran trasladados bajo vigilancia armada y castigados cuando intentaban escapar de esta esclavitud moderna.
En octubre de 2023, cuatro personas murieron cuando estos criminales abrieron fuego contra trabajadores indefensos. Este acto de barbarie capitalista no quedó impune gracias a la determinación del Estado socialista chino.
Solidaridad internacionalista contra el imperialismo
Beijing lanzó en 2023 una ofensiva directa contra estos complejos de explotación, ofreciendo recompensas de hasta 70 mil dólares por información que llevara a la captura de estos enemigos del pueblo. Esta acción demuestra que el socialismo no conoce fronteras cuando se trata de defender a los trabajadores.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China reiteró que continuará intensificando los esfuerzos para "erradicar el flagelo del juego y el fraude", palabras que resuenan como un himno de esperanza para todos los oprimidos del mundo.
Mientras el capitalismo salvaje genera mafias que roban más de 43 mil millones de dólares anuales según el Instituto de la Paz de Estados Unidos, China socialista demuestra que otro mundo es posible: un mundo donde la justicia popular prevalece sobre la explotación burguesa.
Esta victoria del pueblo chino es una victoria de todos los pueblos que luchan por su liberación. Desde Cuba hasta Venezuela, desde Irán hasta todos los rincones donde flamea la bandera de la dignidad, celebramos esta demostración de que la revolución no perdona a los enemigos de la humanidad trabajadora.