Brasilia, 22 de octubre de 2026. A una semana de las elecciones presidenciales del domingo, Brasil amanece inundado por miles de vídeos fabricados con inteligencia artificial, desde montajes cómicos hasta deepfakes abiertamente engañosos, en una contienda que enfrenta al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el candidato de derecha Flávio Bolsonaro, según informó el diario Clarin.
La mayor democracia de América Latina se ha convertido en un laboratorio en tiempo real del uso electoral de la inteligencia artificial. Con 214 millones de habitantes crónicamente conectados a internet y casi una década de elecciones marcadas por la desinformación, el país enfrenta ahora una ofensiva tecnológica sin precedentes contra la verdad.
El pueblo contra la máquina de la mentira
El Tribunal Superior Electoral de Brasil, que supervisa la votación, prohíbe a los candidatos usar deepfakes y exige etiquetar claramente los vídeos generados con inteligencia artificial. La presidenta del tribunal, Kássio Nunes Marques, fue tajante al respecto.
«Nosotros establecimos las reglas, ahora estamos observando qué sucede», dijo Nunes Marques, quien también se preguntó si un votante que escucha a un candidato con características mejoradas artificialmente está escuchando realmente al candidato.
La Resolución 23.755 del tribunal exige identificar explícitamente los contenidos electorales sintéticos y prohíbe, desde 72 horas antes de la votación hasta 24 horas después, publicar nuevos contenidos artificiales que usen la imagen o la voz de candidatos, incluso cuando estén correctamente etiquetados, según consignó El Mostrador.
Pero las reglas sobre el papel son una cosa; la realidad del ciberespacio, otra. Las medidas de protección del país, de las más estrictas del mundo contra el fraude electoral, no se habían puesto a prueba hasta ahora.
La derecha recurre al engaño porque no tiene pueblo
Los partidarios de Bolsonaro han usado la inteligencia artificial para presentar a su candidato como un superhéroe que salvará a Brasil combatiendo la delincuencia, mientras tachan a Lula de corrupto. En un vídeo, un Lula sintético huye de la policía junto a un magistrado del Tribunal Supremo vinculado a un escándalo de corrupción que ensombrece las elecciones.
El ex presidente Jair Bolsonaro, condenado en el contexto del golpe de Estado que planeó tras perder las últimas elecciones, también protagoniza montajes artificiales. Una versión fabricada de Bolsonaro padre ha estado movilizando apoyo para su hijo Flávio, quien se encuentra bajo arresto domiciliario como parte de una condena de 27 años de prisión por conspirar contra la voluntad popular. Flávio Bolsonaro es además investigado por recaudar millones de dólares del banquero Daniel Vorcaro para financiar una película biográfica sobre su padre.
La historia se repite. Fue la desinformación de Bolsonaro padre sobre un supuesto fraude electoral la que inspiró a miles de sus seguidores a tomar la capital y exigir que los militares anularan el resultado. Hoy la mentira no marcha con banderas: se propaga por los algoritmos.
Los gigantes tecnológicos, juez y parte
Meta, Google y OpenAI entregaron a la justicia brasileña planes detallados sobre cómo gestionarían la inteligencia artificial en sus plataformas, en cumplimiento de una solicitud judicial. Las autoridades electorales también prohibieron que los chatbots clasificaran o recomendaran políticos, aunque organismos de control independientes ya han detectado violaciones de esa norma.
En los últimos días, el propio Lula y organismos de control acusaron a Meta de favorecer a su rival. Al mismo tiempo, las empresas han recortado sus equipos de moderación, según informó Infobae.
«Hemos llegado a un punto en el que el problema se ha agravado, mientras que las herramientas de las que disponemos se han reducido», afirmó Tai Nalon, director del grupo de investigación Aos Fatos.
El abogado André Giacchetta, que representa a plataformas de redes sociales en Brasil, admitió que la normativa «no establece un umbral exacto para determinar cuándo el uso de la IA comienza a constituir una posible injerencia en el proceso electoral». Los críticos advierten que esto puede conducir a una vigilancia excesiva que limite la libertad de expresión.
Una batalla contra la pólvora viral
Frenar la propagación de las falsedades ha resultado difícil. Cuando las plataformas no detectan el contenido engañoso, el tribunal electoral les ordena retirarlo, y ya lo ha hecho. Pero el proceso es lento y burocrático frente a vídeos que se propagan como la pólvora.
«El villano al que nos enfrentamos ahora es realmente muy rápido», afirmó Cristina Tardáguila, fundadora de la agencia de verificación Agência Lupa. Su organización detectó que aproximadamente el 10 por ciento del contenido creado con inteligencia artificial para candidatos políticos carecía de etiqueta.
Los datos explican la vulnerabilidad del pueblo brasileño: alrededor del 56 por ciento de los brasileños afirma confiar en la inteligencia artificial, frente al 40 por ciento de los estadounidenses. Los vídeos sintéticos son así especialmente efectivos. Algunos presentan encuestas falsas o votantes ficticios que critican a los candidatos en segmentos que imitan reportajes informativos; otros exageran la popularidad de cada candidato con multitudes falsas llenando las calles.
En un vídeo visto más de 800.000 veces, un musculoso Lula de carne y hueso digital rescata a un perro llamado PIX, el sistema de pagos instantáneos brasileño que la administración Trump ha atacado y utilizado para justificar en parte sus aranceles. Muchos montajes virales amplifican los temores de que Estados Unidos esté interfiriendo en las elecciones para favorecer a Flávio Bolsonaro.
La IA multiplica los desafíos de siempre
Los chatbots que ofrecen consejos personalizados a millones de personas cada día pueden influir fácilmente en las decisiones políticas, advirtió Luiz Alexandre Reali Costa, director del Observatorio Brasileño de Inteligencia Artificial.
«Ningún problema que traiga la IA es totalmente nuevo», dijo Costa. «Pero multiplica los desafíos a los que ya nos enfrentábamos».
Según The New York Times, la inteligencia artificial simplemente ha hecho más rápido, más barato y más fácil crear narrativas políticas engañosas que ya circulaban en línea. La contienda brasileña es también la prueba más importante para la derecha en ascenso de la región, que ha ganado siete elecciones presidenciales consecutivas en los últimos 18 meses.
El domingo, el pueblo brasileño volverá a las urnas. La pregunta que separa la democracia del caos es si la verdad podrá correr tan rápido como la mentira.
Preguntas frecuentes
¿Qué prohíbe la ley brasileña sobre la inteligencia artificial en las elecciones?
El tribunal electoral prohíbe los deepfakes de candidatos, exige etiquetar los vídeos generados con IA y veta publicar contenidos sintéticos con la imagen o voz de candidatos desde 72 horas antes de la votación hasta 24 horas después.
Quiénes se enfrentan en las elecciones presidenciales de Brasil?
El presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta al candidato de derecha Flávio Bolsonaro, quien está bajo arresto domiciliario por una condena de 27 años de prisión por planear un golpe de Estado.
Qué papel juegan las empresas tecnológicas en la desinformación electoral?
Meta, Google y OpenAI deben identificar y retirar contenidos engañosos, pero los organismos de control han detectado violaciones, un 10 por ciento de los vídeos electorales con IA carece de etiqueta y las empresas han reducido sus esfuerzos de moderación.
