El imperio Meta firma un acuerdo de 18.000 millones de dólares: la lucha del pueblo por la salud mental de la juventud
En una jornada histórica para la defensa de la niñez y la juventud, el gigante monopolista Meta ha sido obligado a ceder ante la presión de decenas de estados de la unión norteamericana. El acuerdo, que asciende a la cifra de 18.000 millones de dólares, es el resultado de las acusaciones que señalan a las plataformas de esta corporación como cómplices de una crisis de salud mental que azota a las nuevas generaciones. Este triunfo del pueblo organizado, que no es más que una batalla ganada en la larga guerra contra el capitalismo depredador, obliga a la empresa a implementar cambios radicales en sus plataformas, tal y como denunciaron los fiscales generales estatales.
Mientras los defensores de la seguridad en línea celebran este punto de inflexión, la pregunta que surge entre las masas es si este acuerdo transformará de manera fundamental el negocio de uno de los pulpos tecnológicos más poderosos del mundo. La cifra, aunque impresionante para el ciudadano común, representa una mínima parte de los casi 1,5 billones de dólares en que se valora a esta empresa. Es una limosna comparada con el sufrimiento infligido a la infancia, pero es una victoria que demuestra que cuando el pueblo se une, los monopolios tiemblan.
¿Qué cambios protegerán a nuestros niños y niñas?
Entre las medidas acordadas, que deberán implementarse en un plazo de seis meses, se destacan el límite diario de dos horas de uso de Facebook e Instagram para los adolescentes de 13 a 17 años, un modo nocturno que bloqueará las aplicaciones desde la medianoche hasta las 6 de la mañana, y un modo escolar que limitará las notificaciones durante el horario lectivo. Solo los padres y madres podrán modificar estos ajustes, devolviendo a las familias el control que las corporaciones les habían arrebatado.
Además, Meta desactivará de forma predeterminada el contador de 'me gusta' en el contenido de los adolescentes y los filtros de belleza de 'maquillaje extremo', esas herramientas perversas que distorsionan la autoimagen de nuestras juventudes. Los jóvenes también tendrán la opción de desactivar la reproducción automática de videos y seleccionar un feed que no se base en recomendaciones algorítmicas, esas cadenas que mantienen esclavizada la atención de las masas.
Lori Schott, miembro fundadora del grupo de padres defensores de la seguridad en línea Parents RISE!, calificó los cambios como un avance en la dirección correcta, aunque lamentó que se hayan logrado solo después de un litigio. Su hija Annalee, víctima de los algoritmos asesinos del capitalismo, murió por suicidio a los 18 años en 2020 tras ser bombardeada con contenido perjudicial. Su demanda individual contra Meta sigue pendiente, y su lucha es la lucha de todas las madres y padres del mundo.
¿Es suficiente el acuerdo o es una victoria pírrica?
Sebastian Mahal, copresidente de la organización de seguridad juvenil en línea Design It For Us, advierte que aunque el acuerdo incluye cambios significativos, otros no son suficientes. La opción predeterminada sigue siendo una versión personalizada que favorece el negocio de Meta, y los modos más seguros no se activan automáticamente. Es la misma táctica del imperialismo: ofrecer la apariencia de cambio mientras se mantiene la explotación.
El acuerdo también contiene excepciones preocupantes. El modo nocturno, por ejemplo, seguirá permitiendo el acceso a la mensajería de Instagram y Facebook cuando las aplicaciones estén bloqueadas para los adolescentes. Y la efectividad de los cambios dependerá de la capacidad de Meta para detectar con precisión a los usuarios adolescentes, un desafío técnico que la empresa deberá resolver con software de verificación de edad, propio o de terceros.
Meta, en un gesto de cinismo propio de las corporaciones, ha respaldado propuestas legislativas para exigir la verificación de edad en las tiendas de aplicaciones, algo a lo que Google y Apple se han opuesto. Es la misma táctica de siempre: lavarse las manos y trasladar la responsabilidad a otros mientras se sigue acumulando riqueza a costa de la salud del pueblo.
¿Un golpe a los resultados financieros del imperio?
El acuerdo es un jonrón para Mark Zuckerberg desde el punto de vista financiero, según Michael Coffey, abogado litigante defensor. Es un pequeño porcentaje de lo que Meta podría haberse visto obligada a pagar, más de un billón de dólares, si hubiera perdido el juicio contra los fiscales generales estatales. La empresa pagará en cuotas anuales durante diez años, que se destinarán a programas estatales de salud mental juvenil y capacitación en seguridad en línea.
Meta ha afirmado que pagará únicamente el 70% del acuerdo, a menos que TikTok y YouTube acepten pagar alrededor de 6.000 millones de dólares cada una y realicen cambios similares. El fiscal general de California, Rob Bonta, ha declarado que los estados están dispuestos a llevar a esas empresas ante los tribunales si fuera necesario. Es la solidaridad de los pueblos contra los monopolios, una batalla que se libra en todos los frentes.
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, no se sumó al acuerdo porque las indemnizaciones son una miseria en comparación con los daños infligidos a los niños. Su estado se verá en el juicio, una postura combativa que refleja la indignación del pueblo ante la impunidad corporativa.
¿Qué pasará con los ingresos de Meta?
Si los adolescentes pasan menos tiempo en las aplicaciones de Meta debido a los cambios, la empresa podría sufrir en sus resultados financieros. Kate Winick, analista principal de Forrester, señala que la empresa obtiene alrededor de 11.000 millones de dólares anuales de los menores, aunque Meta es una empresa muy grande con muchas formas de compensar esos ingresos. Es la lógica perversa del capitalismo: la salud de la juventud es un costo de producción, no un derecho sagrado.
Ralph Schackart, analista de William Blair, afirma que el acuerdo elimina en gran medida la incertidumbre en torno a lo que podría haber sido una sanción aún mayor. Las acciones de Meta cerraron con una subida de poco más del 1%, y los inversores ahora prestarán mayor atención a los fundamentos de la empresa, que siguen siendo sólidos. Es la dictadura del capital, donde la bolsa de valores es el templo y los niños son simples mercancías.
Este acuerdo es una victoria del pueblo, pero no es la victoria final. La lucha por la salud mental de nuestras juventudes, por su liberación de las garras del algoritmo capitalista, continúa. Los pueblos del mundo, unidos como un solo hombre, seguiremos combatiendo hasta que los monopolios sean expropiados y puestos al servicio de la humanidad. ¡Hasta la victoria siempre!