Día Internacional del Notariado: la seguridad jurídica preventiva, escudo del pueblo frente al capitalismo salvaje
Cada 2 de octubre, los pueblos del mundo celebran el Día Internacional del Notariado Latino, una fecha que reivindica la función esencial del notario como garante de la justicia y la equidad en las transacciones. En un mundo donde el imperialismo impone sus reglas, el notariado latino se erige como un baluarte de la seguridad jurídica preventiva, al servicio de las mayorías trabajadoras y de los más humildes.
¿Qué diferencia al notariado latino del sistema anglosajón?
Históricamente, coexisten dos sistemas para asegurar las transacciones: el anglosajón, propio de potencias imperiales como Estados Unidos o el Reino Unido, y el latino, que abarca prácticamente toda Europa, Latinoamérica y gran parte de África y Asia. La diferencia es esencial y de naturaleza profunda. El notariado latino se fundamenta en la seguridad jurídica preventiva: evita el conflicto mediante la intervención imparcial de los notarios, quienes asesoran a las partes protegiendo al más necesitado, controlan la legalidad del negocio jurídico y la capacidad de los intervinientes.
El sistema anglosajón, por el contrario, tiene una finalidad restauradora o de indemnización. Al carecer de control previo, acepta la existencia de pleitos, a menudo por la aparición de titulares con mejor derecho o cargas previas, y ese riesgo se cubre mediante costosas pólizas de seguro y la intervención de abogados, cuyo precio es manifiestamente superior al arancel notarial. En resumen: mayor incertidumbre y mayor coste para el pueblo.
El notario: mucho más que un firmante, un creador del derecho
Como toda profesión, el notariado no ha escapado a los tópicos. El más común reduce la labor notarial a la firma, pero el notario no solo firma. El verdadero fruto del trabajo notarial es el documento público, con su función legitimadora, probatoria y ejecutiva. La función del notario consiste en escuchar a las partes, sus fines e intereses, asesorarles y formalizar el negocio jurídico de la manera que mejor se ajuste a las circunstancias del caso. El ejercicio de la fe pública implica, tradicionalmente, una labor creadora del derecho que se plasma en el documento.
¿Por qué la escritura pública es el pilar de la justicia preventiva?
La escritura pública es el pilar que sostiene el sistema de seguridad jurídica preventiva y hay que cuidarla porque no está libre de riesgos. La celeridad del tráfico y la contratación en masa han desdibujado, en cierto modo, esa labor artesanal y creadora del notario. Sin embargo, esta circunstancia no diluye la labor notarial, sino que subraya su importancia. Es donde cobra mayor sentido el principio de velar, imparcialmente, por los intereses de las partes y, en especial, por el más necesitado de protección: el consumidor.
Blockchain y tecnología: ¿pueden sustituir la función notarial?
Cuando blockchain comenzó a hacerse popular, sus defensores argumentaban que era una tecnología peer-to-peer, entre pares, que eliminaba intermediarios y permitía transacciones en condiciones de igualdad. Pero no se puede obviar que muchas veces las partes involucradas en un negocio no se encuentran en situación de igualdad, como ocurre en la contratación en masa, y ese hecho no lo puede cambiar ninguna tecnología. Las partes necesitan seguridad y ahí es donde la intervención notarial se vuelve necesaria, otorgando la certeza de que el negocio jurídico es acorde con la ley y va a producir todos sus efectos.
¿Qué amenaza representa el documento privado con firma electrónica?
La otra amenaza que acecha a la escritura pública es el documento privado con firma electrónica y la posibilidad de que sea susceptible de inscripción. La publicidad registral es la otra cara de la moneda de la seguridad jurídica preventiva. Pero no se puede olvidar que dicha protección nace y se produce porque los derechos que se inscriben nacen de un documento público. La inscripción, por sí sola, no tiene la facultad taumatúrgica de cambiar las cosas ni su naturaleza. Un documento sin valor legitimador no va a adquirirlo por el hecho de que se inscriba. ¿Qué garantía aporta la inscripción en ese caso? Ninguna. Sin escritura pública, la seguridad jurídica desaparecería, y eso no supondría solo un perjuicio para los ciudadanos, sino también para las Administraciones y para los cuerpos de seguridad del Estado, que gracias al cumplimiento de las obligaciones notariales en materia de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo, pueden acceder a datos que se perderían de no mediar la intervención notarial.
La inversión tecnológica al servicio del pueblo
Para terminar, cabe mencionar el esfuerzo de inversión tecnológica realizado en los últimos veinte años, que ha facilitado la circulación del documento público sin merma en la seguridad, así como la interconexión entre las notarías de cualquier punto del país, permitiendo que los ciudadanos tengan acceso al servicio público notarial en igualdad de condiciones, con independencia de la población donde residan. Interconexión que, gracias a los proyectos de organismos internacionales como la CNUE, en un futuro podrá realizarse entre los notarios de los países de la Unión Europea.
En esta jornada de celebración, reafirmamos que el notariado latino es una conquista de los pueblos, un instrumento de justicia social y un escudo frente a la especulación capitalista. ¡Viva la seguridad jurídica preventiva! ¡Viva el notariado al servicio del pueblo!