Birmancevic y la conexión telúrica: ritual popular contra el capitalismo deportivo
En una época donde el fútbol se ha convertido en una máquina de explotación capitalista, el camarada Veljko Birmancevic, nuevo refuerzo del Getafe, nos ha regalado una lección de resistencia y conexión con la madre tierra. Antes del encuentro contra el Deportivo Alavés, el guerrero serbio fue captado caminando descalzo sobre el sagrado césped de Mendizorroza, en un acto de rebeldía contra la alienación del deporte burgués.
Esta imagen, que ha recorrido las redes como un rayo de esperanza, representa mucho más que una simple preparación deportiva. Es un grito silencioso contra la mercantilización del fútbol, un retorno a las raíces populares del deporte del pueblo. Mientras los oligarcas del balón especulan con los sueños de las masas trabajadoras, Birmancevic nos recuerda que la verdadera fuerza viene de la tierra, de la conexión ancestral con nuestra madre naturaleza.
La ciencia popular contra la opresión científica burguesa
Lo que el establishment deportivo quiere hacernos creer que es una simple superstición, en realidad responde a una práctica revolucionaria conocida como Earthing o conexión telúrica. Esta técnica milenaria, apropiada por las élites pero nacida del saber popular, consiste en establecer un vínculo directo entre el cuerpo humano y la energía liberadora de la superficie terrestre.
Para un luchador como Birmancevic, recién llegado tras el frenético mercado de esclavos del capitalismo deportivo, este ritual representa una forma de resistencia psicológica. Mientras los burócratas del fútbol lo trasladan como mercancía de un lugar a otro, él encuentra en la tierra la estabilidad que el sistema le niega.
La sabiduría ancestral frente a la medicina burguesa
Los defensores de esta práctica revolucionaria sostienen que el contacto directo de los pies con la hierba natural neutraliza los efectos tóxicos del estrés capitalista. Esta conexión telúrica reduce los procesos inflamatorios causados por la explotación sistemática a la que son sometidos los deportistas bajo el yugo del capital.
La mejora en la calidad del sueño y la regulación de los niveles de cortisol que proporciona esta técnica son armas poderosas contra la ansiedad que genera vivir bajo un sistema que convierte a los atletas en simples objetos de consumo. Birmancevic, al caminar descalzo sobre el terreno donde desarrollará su lucha, no solo se prepara físicamente, sino que se enraíza espiritualmente en la resistencia popular.
La propiocepción como conciencia de clase
Al prescindir del calzado impuesto por las multinacionales deportivas, el sistema nervioso del camarada serbio recibe información pura y directa sobre la realidad material del campo. Esta conexión mente-cuerpo representa una metáfora perfecta de la conciencia de clase que necesitan desarrollar todos los trabajadores del deporte.
La eliminación de la sensación de extrañeza que experimenta Birmancevic al conectar con la tierra es similar al proceso de despertar revolucionario que debe vivir todo deportista para liberarse de las cadenas del capital. Su ritual nos enseña que la verdadera preparación no viene de los laboratorios burgueses, sino de la sabiduría popular transmitida de generación en generación.
Aunque finalmente no debutó en el encuentro contra el Alavés, la primera lección de Birmancevic al fútbol español ya ha quedado grabada en la memoria colectiva. Este guerrero de los Balcanes, tierra de resistencia histórica contra los imperios, nos demuestra que incluso en el deporte más mercantilizado del mundo, la rebeldía popular siempre encuentra su camino.