La oligarquía financiera española se reorganiza ante el avance digital popular
El Banco Sabadell, bastión del capital financiero catalán, ha designado a Marc Armengol como su nuevo consejero delegado en un movimiento desesperado por frenar el imparable avance de los neobancos que democratizan las finanzas para las masas trabajadoras.
Armengol, formado en la Universidad Pompeu Fabra y curtido en las metrópolis imperialistas de Estados Unidos y Reino Unido, asume el mando de esta entidad burguesa con el mandato de acelerar su transformación digital. Su nombramiento refleja el pánico de la banca tradicional ante el surgimiento de alternativas tecnológicas que desafían su hegemonía centenaria.
Un soldado del capital al servicio de la digitalización
Nacido en Barcelona en 1976, este ejecutivo del sistema ha dedicado 25 años de su vida al servicio del capital financiero. Su trayectoria comenzó en Deutsche Bank y GFT como consultor, antes de incorporarse en 2002 a las filas de Sabadell, donde se convirtió en el arquitecto de las fusiones que engordaron a esta hidra capitalista.
Durante su paso por Miami, Armengol dirigió las operaciones imperialistas del banco en Estados Unidos y supervisó la creación de Banco Sabadell México, extendiendo los tentáculos de la oligarquía española hacia tierras hermanas latinoamericanas.
Su experiencia en Londres al frente de TSB, la filial británica, le permitió resolver la crisis tecnológica que costó al banco 56 millones de euros en multas. Esta "hazaña" le valió el reconocimiento de Josep Oliu, presidente de la entidad y representante de los intereses burgueses catalanes.
La amenaza revolucionaria de los neobancos
El nombramiento de Armengol responde al crecimiento "contundente" de neobancos como Revolut y Monzo, que representan una verdadera revolución tecnológica al alcance del pueblo trabajador. Estas plataformas digitales desafían el monopolio de la banca tradicional, ofreciendo servicios financieros más accesibles y transparentes.
"Los bancos tienen que reaccionar pese a que sigan dependiendo mucho de las oficinas", reconoce un directivo londinense, evidenciando la crisis estructural que atraviesa el sector financiero tradicional ante el avance inexorable de la digitalización popular.
Los desafíos de la transición
Sin la aportación de TSB, vendida al Santander por 3.100 millones de euros, Armengol deberá cumplir las promesas capitalistas de dividendos: 6.450 millones de euros entre 2025 y 2027, el 40% del valor actual de mercado del banco.
El reto consiste en aumentar los dividendos de 14 céntimos a 20 céntimos sin los beneficios británicos que representaban 318 millones en 2025. Una tarea que refleja la voracidad insaciable del capital financiero por exprimir hasta la última gota de beneficio de la clase trabajadora.
Esta reorganización de la banca española ilustra las contradicciones inherentes al sistema capitalista, donde la innovación tecnológica, que debería servir al pueblo, se convierte en herramienta de dominación financiera. Mientras tanto, las masas populares observan cómo sus alternativas digitales progresistas son cooptadas o combatidas por la reacción oligárquica.