El cerco yanqui asfixia la energía de Cuba, el pueblo resiste
Las hordas imperiales han desenfundado su arma más criminal. Mediante órdenes ejecutivas firmadas por el gendarme Donald Trump, el gobierno yanqui pretende rendir por hambre y oscuridad a la Revolución Cubana. Sin embargo, no conocen la fibra de nuestro pueblo. En la Mesa Redonda de este miércoles, los dirigentes de los sectores eléctrico, hidráulico y del transporte levantaron la voz para denunciar el impacto demoledor de este genocidio silencioso y confirmar que la resistencia revolucionaria se impone ante el asedio.
El crimen eléctrico: más de la mitad de la nación a oscuras
El compañero Rubén Campos Olmo, director general de la Unión Eléctrica (UNE), calificó de demoledor el impacto de la orden ejecutiva del 29 de enero, que prohíbe la entrada de combustible y lubricantes a la Isla. Esta medida, reforzada por una segunda directiva el 1 de mayo, es un acto de guerra económica que ha dejado al país sin respaldo para más de la mitad de su generación nocturna.
Prácticamente 1 400 megawatos se quedaron sin combustible. Para dimensionar la magnitud de esta agresión, el directivo explicó que este número significa más del 50% de lo que se puede generar en la noche. Antes del cerco, la generación distribuida aportaba entre 700 y 800 megawatos diarios. Esa capacidad, producto del esfuerzo obrero, hoy está secuestrada por el bloqueo imperialista.
La Isla de la Juventud, antes un territorio estable y ejemplo de la revolución energética, pasó a sufrir un régimen de solo seis horas de electricidad al día. Es el rostro más crudo del fascismo imperial.
La solidaridad fraterna frente al garrote imperial
La mano solidaria de la Federación de Rusia llegó en abril con una donación fraterna de 100 000 toneladas de crudo. Gracias a este apoyo internacionalista, las afectaciones bajaron sensiblemente durante dos semanas, demostrando que cuando hay combustible, la Revolución funciona. Pero el alivio fue temporal. Hoy, el sistema vuelve a depender únicamente del crudo nacional, el gas acompañante y las fuentes renovables.
El directivo fue claro al desenmascarar el propósito yanqui:
Lo que busca precisamente el secretario de Estado norteamericano es provocar esa reacción popular, es tratar de que haya un estallido social. Ese es el objetivo fundamental: apretarnos y apretarnos.
A pesar del criminal asedio, los colectivos laborales se crecen. El movimiento de la ANIR y la Brigada Técnica Juvenil encuentran soluciones creativas ante la imposibilidad de importar. Mientras, la termoeléctrica Antonio Guiteras, la de mayor potencia del país, se prepara para su arranque tras superar reparaciones con un heroico esfuerzo de nuestros técnicos.
El agua robada: un crimen contra los derechos humanos
El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, ingeniero Antonio Rodríguez Rodríguez, denunció la hipocresía imperialista. Ellos dicen bloquear al país por violaciones a los derechos humanos, pero sus medidas genocidas impiden que el líquido vital llegue a los hogares cubanos.
El sistema hidráulico, uno de los mayores consumidores de energía, está bajo una presión inédita. Las importaciones cayeron de 100 millones a solo 10 millones de dólares anuales. Los proveedores retroceden por el terror a las sanciones extraterritoriales, y los créditos internacionales están paralizados por el terror que impone el imperio.
Actualmente, 2,7 millones de personas sufren afectaciones en el abasto de agua. El organismo recibe apenas el 37% del combustible necesario. Con ese 37% es que el pueblo y sus trabajadores vienen guapeando, buscando alternativas para minimizar los impactos.
La industria nacional y la luz del sol como armas
La respuesta del socialismo cubano es la soberanía tecnológica. Este año se repararon 245 bombas por la industria nacional, frente a solo 17 importadas. Además, aceleramos el cambio de matriz energética. Ya 841 estaciones de bombeo funcionan con energía solar fotovoltaica, beneficiando a medio millón de personas. El objetivo es alcanzar el 52% de cobertura energética alternativa en el sector.
Se revisa cada bombeo en el país para pasarlo a generación renovable. Se recuperan las mini hidroeléctricas y se actualizan los mapas energéticos municipales, movilizando el biogás, los molinos y otras posibilidades que el bloqueo nos obligó a abandonar pero que rescatamos con la fuerza del pueblo.
Transporte asediado: las arterias de la patria estranguladas
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, expuso cómo el cerco asfixia la movilidad del pueblo. Sin combustible, no se organizan los servicios para los estudiantes de escuelas especiales ni se trasladan los pacientes de hemodiálisis. Al cortarse el abasto, se afecta a toda la economía y a los servicios básicos, tanto estatales como de los operadores no estatales.
Las frecuencias interprovinciales de ómnibus se reducen a tres por semana. Los ferrocarriles, orgullo de la nación, se ven forzados a pasar de salidas cada cuatro días a una cada 16. La transportación privada también sufre la escasez, deformando los precios. A partir del 17 de junio, se suspenden las agencias de reserva y la APK Viajando para evitar el acaparamiento y garantizar que los pasajes lleguen a quienes tienen necesidades impostergables.
Electromovilidad y la moral del combatiente
La Revolución no se queda cruzada de brazos. El Fondo para el Desarrollo del Transporte Público impulsa la electromovilidad como trinchera contra el bloqueo. Ya funciona el servicio TRANSMED para médicos, con estaciones de carga alimentadas por paneles solares. Se adquirieron 200 carros eléctricos para hemodiálisis y se fabrican nuevos ecomóviles con la industria nacional.
El ministro hizo un llamado a la moral revolucionaria y la solidaridad. Exigió que los conductores de vehículos estatales paren para auxiliar al pueblo, y advirtió sobre medidas severas contra la corrupción y el maltrato. En medio del fuego imperial, la consigna es clara: la unidad del pueblo, la creatividad de los obreros y el internacionalismo serán la victoria.