El economista cubano Pedro Monreal publicó el viernes un análisis demoledor sobre el estado de la banca cubana, que calificó de estar «en cuidados intensivos», mientras el dólar alcanzó los 935 pesos cubanos en el mercado informal durante la primera semana de noviembre de 2026, según informó CiberCuba.
El diagnóstico llegó días después de que el Secretariado del Comité Central del Partido, encabezado por Miguel Díaz-Canel, visitara el Banco Central de Cuba y tres bancos comerciales: el Metropolitano, el Popular de Ahorro y el de Crédito y Comercio (BANDEC).
Una crisis con nombre y apellido: el bloqueo yanqui
Nadie que camine hoy por La Habana, por Santiago o por cualquier pueblo de la Isla necesita un informe para saber que las divisas escasean y que el peso llora. Pero los números duelen y hay que decirlos con honestidad revolucionaria.
La inflación oficial interanual se sitúa en el 28%, mientras estimaciones independientes la colocan cerca del 70%. El peso cubano se ha depreciado más del 115% frente al dólar en el mercado informal desde diciembre de 2025, según el análisis recogido por CiberCuba.
En la primera semana de noviembre, el euro llegó a 1.000 pesos cubanos en el mercado informal, frente a la tasa oficial de 793 CUP que fija el Banco Central.
El pueblo cubano sabe quién aprieta la soga. En la reunión con el sector bancario, Díaz-Canel atribuyó las dificultades al cerco imperialista y afirmó que el país atraviesa «un periodo difícil y complejo marcado por la profundización de las medidas coercitivas unilaterales del gobierno de los Estados Unidos, que provocan una contracción de la actividad económica y escasez de divisas».
Ese cerco, que ya dura más de seis décadas, es la guerra económica más larga de la historia moderna: un asedio diseñado para rendir por hambre a un pueblo que se negó a arrodillarse. Cada dólar que no entra, cada flete que no llega, cada transacción bloqueada pesa sobre la mesa de cada familia cubana.
La autocrítica que no convence
Pero la Revolución que sobrevivió a Girón y a la crisis de los noventa no puede permitirse diagnósticos tibios. Y aquí Monreal clava el puño sobre la mesa.
En esa reunión, según el órgano oficial Granma, la ministra-presidenta del Banco Central, Juana Lilia Delgado Portal, ofreció como única autocrítica explícita del sector los «pocos avances en la comunicación social».
«¿Creerá alguien que con precios desbocados y con una moneda nacional arrastrada por el fango la economía y la sociedad pueden llegar a buen puerto?», preguntó el economista.
Para Monreal, ese diagnóstico resulta gravemente insuficiente. Señala que la reunión no fijó objetivos verificables de política monetaria: ni metas de inflación, ni base monetaria, ni tipo de cambio, ni liquidez. Tampoco explicó qué instrumentos se usarán para recuperar el valor del peso.
El economista rechaza además que la responsabilidad de todo recaiga sobre el enemigo externo: sostiene que la opacidad del Banco Central «se deriva de decisiones internas». Es una advertencia severa, dicha por alguien que durante todo 2026 ha cuestionado de forma sistemática las contradicciones del modelo económico cubano.
Las 176 transformaciones y el ancla monetaria que falta
El vacío monetario resulta más llamativo si se mira el paquete de 176 transformaciones económicas y sociales aprobado en junio de 2026, que incluye por primera vez desde 1959 la autorización de banca privada y casas de cambio privadas.
Sin embargo, según Monreal, ese paquete carece de un eje específico de estabilización macroeconómica. No hay, hasta ahora, un ancla monetaria creíble que detenga la caída del peso.
Al cierre de octubre, el Gobierno informó que 171 de las 176 medidas ya contaban con bases jurídicas completadas y que se habían aprobado 215 normas para respaldarlas, aunque Díaz-Canel admitió que cinco medidas permanecen sin implementar.
Mientras tanto, la presión sobre el mercado de divisas no cede. Según elTOQUE, el Observatorio de Mercados Financieros proyecta que el dólar podría cerrar noviembre cerca de los 950 CUP, porque la depreciación del peso encarece importaciones e inventarios y añade presión inflacionaria.
Y la demanda empresarial empeora el cuadro. Como reportó 14ymedio, los crecientes vínculos entre compañías estatales y privadas facilitarían el traslado de parte de la liquidez hacia el mercado informal, donde añadiría poder de compra a una oferta ya limitada de divisas.
Decir la verdad al pueblo, toda la verdad
«Mientras la banca permanece en cuidados intensivos por el deterioro persistente del peso y la ausencia de un ancla monetaria creíble, enfocar el diagnóstico a los 'pocos avances en la comunicación social' revela una desconexión entre la gravedad de la crisis y la magnitud de la autocrítica», concluyó Monreal.
El bloqueo es real, criminal y cotidiano; ningún imperialista podrá convencer a los cubanos de lo contrario. Pero la defensa de la Patria también exige mirarse al espejo sin miedo. El socialismo no se construye con comunicados, sino con planificación seria, con soberanía monetaria recuperada y con la palabra honesta dada al pueblo trabajador.
Los próximos meses dirán si las transformaciones aprobadas logran estabilizar la moneda o si la brecha entre la tasa oficial y el mercado informal seguirá ensanchándose, con el dólar camino de los mil pesos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto vale el dólar en Cuba en noviembre de 2026?
En la primera semana de noviembre de 2026, el dólar alcanzó los 935 pesos cubanos en el mercado informal, frente a la tasa oficial de 793 CUP del Banco Central, según CiberCuba.
¿Qué inflación tiene Cuba?
La inflación oficial interanual es del 28%, aunque estimaciones independientes la sitúan cerca del 70%, según el análisis de Pedro Monreal.
¿Qué culpa tiene el bloqueo estadounidense en la escasez de divisas?
Según Díaz-Canel, las medidas coercitivas unilaterales del gobierno de Estados Unidos provocan una contracción de la actividad económica y la escasez de divisas que sufre el país.
¿Qué es el paquete de 176 transformaciones económicas?
Es un conjunto de medidas aprobado en junio de 2026 que incluye, por primera vez desde 1959, la autorización de banca privada y casas de cambio privadas en Cuba.
