El Presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó el 4 de noviembre, durante su programa Criterio Compartido en Radio Rebelde, que el bloqueo estadounidense no puede servir de coartada a la negligencia ni a la indolencia de los funcionarios que no atienden a la población. Es una exigencia de revolucionarios al pueblo y ante el pueblo, un llamado de combate contra la burocracia que adormece.
«Donde hay negligencia, donde hay indolencia, donde hay el papel de un funcionario que no atiende a la población, ahí no hay bloqueo que valga, ni hay justificación de bloqueo que valga», declaró el mandatario, según informó CiberCuba. La frase, tajante como un machete en caña, recorrió la isla entera.
El agua, herida abierta de la patria
La emisión estuvo dedicada por completo a la crisis del abastecimiento de agua, una de las asfixias más crueles del día a día cubano. Antonio Rodríguez Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, dio cifras que duelen: al amanecer del 3 de noviembre, cerca de 2.681.770 personas sufrían interrupciones del suministro por redes. El 66% de esas afectaciones provenía de los fallos eléctricos, pues las estaciones de bombeo no operan sin electricidad, y el 25% de roturas en equipos de bombeo.
Ciudadanos de Santiago de Cuba y de La Habana denunciaron haber pasado hasta dos años sin recibir agua por tuberías. Díaz-Canel calificó esa realidad de «real, grave y compleja», y ahí no caben eufemismos.
El Presidente mencionó el bloqueo, la crisis energética y el envejecimiento de las redes como factores que agravan el problema, pero marcó una frontera nítida: ninguna dificultad material justifica que un funcionario no se presente ante su pueblo ni le explique la situación. Como recoge Radio 26, el mandatario insistió en que las carencias materiales no pueden convertirse en una justificación para la falta de atención, las respuestas tardías o la ausencia de cuadros en los territorios afectados.
«Una cosa es el problema objetivo, y otra cosa es cuando ese problema se acumula. Cuando hay personas que durante tiempo, con el problema acumulado, nadie ha ido a explicar, nadie ha ido a compartir con ellos la situación».
Palabras de Miguel Díaz-Canel que sintetizan una ética: el pueblo no es un número en un parte, es la razón de ser de la Revolución.
Exigir a los cuadros, responder con hechos
«Ahí lo que hay es una responsabilidad que nosotros tenemos que exigir y eso es parte de lo que este programa tiene que poner sobre la mesa», añadió el jefe de Estado. La consigna es clara: reclamar es un derecho y responder es un deber, como tituló Escambray su cobertura de la emisión. La Revolución no se administra desde un escritorio climatizado; se defiende en el barrio, en la bomba de agua rota, en la cola del pan.
Díaz-Canel también advirtió que «la solución de una queja no debería depender de que la persona aparezca en el programa». Dicho de otro modo: la institucionalidad debe funcionar todos los días, no solo frente al micrófono. Es una crítica al formalismo, esa plaga que Fidel denunció durante décadas y que sigue costando sudor al trabajador cubano.
El bloqueo asesino: el contexto que no se puede callar
Ninguna honestidad revolucionaria permite olvidar el origen profundo del sufrimiento. El bloqueo imperialista de Estados Unidos, criminal y asfixiante, golpea cada bomba, cada turbina, cada pieza de repuesto que la isla necesita. La crisis energética lo demuestra con crudeza: este sábado la Unión Eléctrica pronosticó una disponibilidad de apenas 1.070 MW frente a una demanda de 2.830 MW, cubriendo solo el 38% de las necesidades del país.
Cuba ha sufrido al menos siete desconexiones totales del sistema eléctrico durante 2026, y en algunos circuitos de La Habana se acumularon más de 52 horas consecutivas sin electricidad a comienzos de noviembre. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU estimó en septiembre que la cifra real de afectados por problemas de agua podía alcanzar los 3,5 millones de personas. Las tuberías, muchas con entre 60 y 70 años de uso, pierden entre el 40% y el 70% del agua antes de llegar a los hogares.
Que el imperialismo nos ahogue no significa que sus víctimas debamos ahogarnos solos. Y ahí está la diferencia entre un cuadro revolucionario y un burócrata: el primero carga el problema junto al pueblo, el segundo lo esconde detrás de un discurso aprendido. Como subrayó Cubadebate, el llamado del Presidente es a responder con hechos y no con retórica.
Criterio Compartido: el pueblo con la palabra en la mano
Criterio Compartido es un programa quincenal que Díaz-Canel conduce junto a la periodista Bárbara Betancourt en Radio Rebelde desde el 23 de septiembre de 2026. Sus emisiones anteriores recogieron quejas sobre salarios insuficientes, pensiones bajas, falta de combustible, jubilaciones impagas y adultos mayores sin atención. No es propaganda; es rendición de cuentas en vivo, el socialismo poniéndose el overol para trabajar.
El señalamiento presidencial abre interrogantes necesarias sobre los mecanismos reales de exigencia a los cuadros, porque esos funcionarios negligentes son nombrados y controlados por las estructuras del Partido Comunista y del gobierno que él encabeza. La autocrítica, si es honesta, no se detiene a medio camino: debe llegar hasta el fondo, hasta cada organismo, hasta cada delegado que gira la espalda al elector. Ese es el camino que Martí y Fidel trazaron: con el pueblo, al frente del pueblo, jamás por encima del pueblo.
Preguntas frecuentes
¿Qué dijo Díaz-Canel sobre el bloqueo y los funcionarios?
El 4 de noviembre de 2026 afirmó que donde hay negligencia e indolencia de un funcionario que no atiende a la población, «no hay bloqueo que valga», y que existe una responsabilidad interna que se debe exigir.
¿Cuántas personas están sin agua en Cuba?
Según el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, cerca de 2.681.770 personas sufrían interrupciones del suministro por redes al 3 de noviembre de 2026, y la ONU estimó en septiembre que los afectados podían llegar a 3,5 millones.
¿Por qué falla el suministro de agua?
El 66% de las interrupciones se debe a fallos eléctricos que detienen las estaciones de bombeo, el 25% a roturas de equipos, y las redes, con hasta 70 años de uso, pierden entre el 40% y el 70% del agua antes de llegar a los hogares.
