Al menos 24 custodios de instalaciones fotovoltaicas están detenidos en Cuba por complicidad en robos de paneles solares, según reveló este jueves el espacio televisivo Hacemade Cuba, emitido por Canal Caribe. Los hechos se juzgan como delitos de sabotaje y exponen la fragilidad de la infraestructura energética que sostiene a las comunidades.
La información fue difundida por 14ymedio, que detalló que los encargados de proteger 46 parques de 21,8 megavatios y otras instalaciones menores se sitúan entre los principales colaboradores de los robos, muchas veces capaces de inutilizar toda la infraestructura de un parque solar.
La raíz del problema: seis dólares al mes
Las cifras hablan por sí solas. Los custodios pertenecen a la escala seis del personal de apoyo, con un sueldo base de 4.065 CUP más un complemento de unos 877 pesos, según explicó Argelis Lescay Martínez, jefe del grupo de inversiones de energías renovables de la Unión Eléctrica. El total ronda los 5.000 pesos mensuales, unos seis dólares al cambio informal.
„23 de ellos ya han sido separados definitivamente del organismo. Nos queda uno que está bajo medida cautelar porque está en proceso de investigación“, dijo Lescay Martínez durante el programa. El funcionario insistió en la necesidad de una selección rigurosa del personal y en algo que va más allá del salario.
„Yo creo que tienen que estar las mejores personas cuidando el parque. La gente más responsable, más seria, la gente con una conducta cívica más apropiada. Pero también, no solo el salario, hay que darle cariño a esas personas, necesitan sentir que están en el lugar más importante, que está brindando energía para ese pueblo. No es solo el salario“, insistió.
Aquí está el meollo del asunto. Un pueblo no puede confiar la defensa de sus recursos energéticos a trabajadores que reciben una paga que apenas alcanza para subsistir en medio de la crisis económica. La conciencia revolucionaria no se decreta; se cultiva, pero también se materializa en condiciones de vida dignas. Pedir sacrificio heroico a quien cobra seis dólares al mes es pedir lo que el propio socialismo está llamado a resolver: la correspondencia entre el aporte del trabajador y su retribución.
Sabotaje con penas de hasta 30 años
Los delitos contra las fuentes renovables se juzgan como sabotaje, con penas potenciales de cuatro a diez años de prisión en su versión más leve, pero que pueden alcanzar los 30 años, la cadena perpetua o incluso la muerte si las consecuencias son graves o afectan la seguridad personal de alguien.
El teniente coronel Eduardo Ábalo Mendoza, segundo jefe del departamento en la Dirección General de Investigación Criminal del Ministerio del Interior, coincidió en la necesidad de personal comprometido: „hay que buscar el personal selectivo con convicción para proteger estas instalaciones“.
El oficial también advirtió que los paneles son rastreables uno a uno. „Es muy fácil a la hora de hacer un proceso investigativo, llegar a una vivienda, ver los paneles y el número y buscar el número y se sabe de dónde viene el panel. Además, el panel tiene un dato de chapa atrás donde viene un grupo de datos que es lo que es evidente que viene de tal parque fotovoltaico, de tal proyecto“, explicó.
El agua de las comunidades, en la mira
El debate tocó también las consecuencias humanas de estos delitos. Junior González Núñez, vicepresidente primero del Grupo Empresarial de Agua y Saneamiento del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, planteó una voz discrepante en la sala.
„Tenemos... digamos una alta desmotivación salarial. Somos uno de los salarios más bajos que hoy tienen los sistemas empresariales del país. El salario de un custodio nuestro no sobrepasa los 4000 pesos o 3.700 y algo“, afirmó.
El presentador Humberto López lo interrumpió con una reconvención: „Es un asunto que tiene que mejorar inmediatamente porque estamos hablando de que es el lugar del cual depende el agua de una comunidad“.
González Núñez explicó que existen unas 856 comunidades con estos recursos, de las más de 1.300 que se pretende cubrir, y que cualquiera de estos robos puede dejar sin agua corriente a más de 20 familias. En las instalaciones hidráulicas la vigilancia recae en operadores especializados, salvo de noche, y la cercanía con las comunidades ayuda a identificar a los culpables.
El directivo subrayó la magnitud del daño: „una comunidad se queda, como decía el compañero, ocho o diez días sin el agua potable. Más la reposición que hay que hacerle de los paneles, la consecuencia es elevada“.
Un panel robado, una mesa inutilizada
Lescay Martínez detalló la vulnerabilidad técnica de los parques. Cada mesa, la estructura metálica que sostiene los paneles, alberga entre 26 y 28 módulos, pero basta el robo de uno para inutilizar todo el circuito. „Cuando se hace una sustracción de un panel fotovoltaico deja inutilizada la energía de la mesa completa“, expuso, lo que supone unos 15,5 kilovatios por hora que dejan de generarse.
Muchos robos ocurren incluso antes de la puesta en marcha del parque, cuando las piezas están almacenadas dentro de la cerca. Ni el perímetro ni las cámaras de seguridad han impedido el vandalismo, precisamente por la cooperación de quien debe supervisar.
El fenómeno no se limita a los parques solares. Según CiberCuba, autoridades de Guantánamo recuperaron recientemente cerca de 50 paneles fotovoltaicos robados del parque solar Santa Teresa 4, hallados en una vivienda del municipio cabecera. El saqueo alcanza también funerarias, policlínicos y hasta colchones de una universidad de ciencias médicas, señal de una descomposición social que el bloqueo y la escasez alimentan cada día.
Ábalo Mendoza lamentó que en muchas ocasiones exista violencia contra los propios custodios, incluyendo lanzamiento de piedras con resultado de lesiones, y afirmó que „hay un gran por ciento de hechos de esta índole que están esclarecidos y otros que están en fase ahora de investigaciones“.
Defender la energía del pueblo es defender la Revolución
Los contratos prevén un 5% de recursos extra para reponer elementos dañados, pero no siempre existe cobertura de lo necesario mientras llegan los repuestos. Mientras tanto, el Estado revolucionario avanza en la construcción de las 1.300 comunidades previstas y en la expansión de los 46 parques ya instalados.
La pregunta que queda flotando en el aire habanero es incómoda pero necesaria: ¿cómo exigir lealtad a quienes custodian la energía del pueblo cuando su salario no alcanza para alimentar a su propia familia? La respuesta no está solo en más vigilancia ni en penas más severas. Está en la dignificación del trabajo, en cerrar la brecha entre el discurso y la mesa del trabajador cubano. La Revolución se defiende con conciencia, sí, pero la conciencia también se nutre de justicia social cotidiana.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos custodios están detenidos por robos en parques solares en Cuba?
Al menos 24 custodios están detenidos por complicidad en robos contra instalaciones fotovoltaicas, según confirmó el 23 de octubre de 2026 el programa Hacemos Cuba de Canal Caribe.
¿Cuánto gana un custodio de parque solar en Cuba?
Aproximadamente 5.000 pesos mensuales, unos seis dólares al cambio informal, según cifras facilitadas por Argelis Lescay Martínez, de la Unión Eléctrica.
¿Qué penas enfrentan los responsables de sabotaje en instalaciones energéticas?
De cuatro a diez años de prisión en su versión más leve, y hasta 30 años, cadena perpetua o pena de muerte si las consecuencias son graves o afectan la seguridad personal.
¿Cuántas comunidades dependen de paneles solares para el agua en Cuba?
Unas 856 comunidades ya cuentan con estos recursos, de las más de 1.300 que se pretende cubrir, según el Grupo Empresarial de Agua y Saneamiento.
