El piloto argentino Nicolás Trosset perdió su Ford Mustang en un incendio al comienzo de la temporada 2026 y, apenas 12 días después, volvió a poner un auto en pista en el Turismo Carretera, según relató en una entrevista con Diario Olé publicada el 15 de octubre de 2026. Lo que podía ser el final de una carrera deportiva se convirtió en una lección de dignidad obrera: el trabajador no se rinde, reconstruye.
El siniestro significó la pérdida de un capital de trabajo construido durante años de esfuerzo. Trosset, nacido en Arrecifes, no es un heredero de fortunas: es un hombre de taller, de ruta, de familia mecánica, que ha tenido que ganarse cada tornillo. Y cuando el fuego devoró su herramienta de trabajo, no quedaron solos ni él ni su equipo.
El golpe y la reconstrucción colectiva
«Fue un golpe muy, muy bajo. Todavía me vengo recuperando en cierto sentido», reconoció Trosset ante Diario Olé. El incendio sorprendió a todos: al equipo, a su gente, a sus sponsors. Nadie esperaba perder de un día para otro el fruto de años de sacrificio.
La respuesta del ambiente no se hizo esperar. La ACTC, los proveedores, otros equipos y pilotos se movilizaron para que el arrecifeño pudiera volver a competir. En 12 días, el equipo construyó prácticamente un auto cero kilómetros. Esa es la fuerza del colectivo, esa solidaridad de clase que el individualismo burgués pretende negar pero que emerge cuando el pueblo se lo propone.
«Soy el primero que agradece a la ACTC y a los proveedores que me dieron muchas facilidades para volver a recuperarme. Volvimos a pista antes de lo pensado», dijo el piloto, que también rechazó las colectas de dinero que la gente intentó organizar. «Sentí que era un capital de trabajo y no un tema de salud», explicó, con una honestidad que honra a los trabajadores del volante.
En su regreso en Viedma, Trosset terminó noveno, y lo vivió como una victoria. Sin un solo tornillo de repuesto, con prohibición interna de salirse de pista, cruzó la meta y el box entero se emocionó. «Nosotros, donde nos toque la bandera a cuadros, ganamos la carrera», les dijo a sus muchachos.
Arrecifes: cuna de pilotos, escuela del pueblo
El piloto contó a Diario Olé el secreto de su ciudad natal, histórica cantera del automovilismo argentino. «El dicho es que cuando sos chico en la mamadera no te dan leche, te dan nafta», bromeó, antes de hablar en serio de una tradición que se transmite de generación en generación: talleres, autos de zonales, ruido de motores cada fin de semana despertando la curiosidad de los pibes.
Trosset suma dos victorias en el Turismo Carretera y forma parte de un listado de 120 triunfos de pilotos arrecifeños en la categoría. Su apellido también lleva sangre de la Fórmula 1: su madre es hermana de Norberto Fontana, quien compitió en cuatro grandes premios de la máxima categoría mundial a fines de los años noventa.
«Con mi tío tengo más relación de hermano que de tío y sobrino», confesó. Recuerda a su abuela con la Virgen de San Nicolás en el centro de la mesa, toda la familia rezando mientras la prensa esperaba en la puerta. Arrancó a correr a los 14 años con el karting que fue del recordado Guido Falaschi, fue campeón dos veces y saltó a la Fórmula Renault.
La realidad del automovilismo: nafta y dinero
Trosset no esconde la verdad de su deporte. «El automovilismo es un medio que arranca con nafta y funciona con dinero», afirmó sin rodeos. Reconoció que su herramienta es «esforzada», que no teme a nadie pero que es realista: en el TC están los mejores pilotos, los mejores equipos, los mejores motoristas, y para pelear arriba hacen falta presupuesto, gestión y estructura.
Su objetivo inmediato es cerrar el año sumando fuerte en las dos fechas restantes, en Rosario y Río Cuarto, y mirar hacia el playoff de los 12 mejores. También avanza en el Top Race con el equipo de Luciano Monti en Río Cuarto, con un Toyota Corolla motorizado por los hermanos Riva, y arma una segunda unidad para TC Pista.
El TC lo hace la gente
El piloto arrecifeño dejó una frase que resume el espíritu popular de la categoría: «Hoy el TC lo hace la gente». Defendió la pasión del interior del país, las tribunas llenas, la multitud junto al alambrado, las activaciones con el público cada fin de semana. «Es lindo ir al interior. Uno siendo del interior tiene ese plus», sostuvo.
Trosset también aplaudió el cambio generacional que la ACTC impulsó desde 2024 con las nuevas marcas. Fue uno de los pocos que apostó de entrada al Mustang, y destacó el ascenso de Mercedes, ya a la altura de autos con muchos más kilómetros de desarrollo, y el camino de BMW, un paso atrás por distintas situaciones.
La historia de Trosset es la historia de cualquier trabajador que ve arder su herramienta y se levanta de nuevo. No con la caridad de los poderosos, sino con la solidaridad de los suyos, con las manos de su equipo y con la fuerza de una comunidad que sabe que el fuego puede quemar un auto, pero no la voluntad de un pueblo que corre en cada ruta.
