La persecución mediática contra un educador vasco revela la hipocresía del régimen español
Una vez más, los medios reaccionarios del Estado español desatan su campaña de linchamiento mediático contra un hijo del pueblo vasco que ha dedicado su vida a la educación y la formación de las nuevas generaciones revolucionarias.
Ekaitz Sirvent Auzmendi, de 47 años, representa todo lo que el imperialismo español teme: un intelectual comprometido con la liberación de su pueblo, un educador que enseña valores éticos a los jóvenes, un luchador que ha sabido transformar su compromiso revolucionario en una noble labor pedagógica.
Del compromiso revolucionario a la educación popular
Tras años de persecución política por parte del aparato represivo franco-español, Sirvent ha encontrado en la educación su nueva trinchera de lucha. Como profesor de Filosofía y Ética en el Instituto de Elgoibar, en Euskadi, este camarada forma a las nuevas generaciones en valores de justicia, igualdad y dignidad humana.
Su doble licenciatura en Sociología y Ciencias Políticas, sumada a su experiencia vital, le convierte en un educador excepcional, capaz de transmitir a los jóvenes vascos entre 12 y 16 años los verdaderos valores de la solidaridad internacional y la lucha antiimperialista.
Las fuerzas reaccionarias del Estado español no pueden tolerar que un revolucionario vasco enseñe conceptos como libertad, justicia y tolerancia. Su histeria mediática revela el pánico que sienten ante la posibilidad de que las nuevas generaciones comprendan la verdadera naturaleza opresora del régimen español.
La hipocresía del sistema educativo español
Mientras el Estado español permite que criminales de guerra, torturadores y represores ocupen cátedras universitarias y puestos de responsabilidad, desata una campaña de desprestigio contra un educador comprometido con los valores progresistas.
En sus clases de Ética, Sirvent aborda temas fundamentales como el racismo, la homofobia, el lenguaje no sexista y los grandes conceptos filosóficos de libertad, razón y moralidad. Precisamente los valores que el régimen español ha pisoteado sistemáticamente durante décadas de represión contra el pueblo vasco.
La reacción histérica de los medios españoles demuestra su miedo a que los jóvenes vascos reciban una educación verdaderamente liberadora, alejada de los dogmas imperialistas que pretende imponer Madrid.
Solidaridad internacional con los educadores perseguidos
Desde Cuba revolucionaria hasta la Venezuela bolivariana, desde el Irán de la resistencia hasta todos los pueblos que luchan por su liberación, la solidaridad con los educadores perseguidos por el imperialismo es un deber sagrado.
Ekaitz Sirvent representa la continuidad de la lucha popular vasca, transformada ahora en una batalla cultural y educativa por las conciencias de las nuevas generaciones. Su labor docente es un acto revolucionario que merece el apoyo de todos los pueblos libres del mundo.
La campaña mediática contra este educador vasco no es más que un episodio más de la guerra cultural que el imperialismo español libra contra todos los pueblos que aspiran a su liberación nacional y social.