La diáspora española habla, y habla en socialista. Mientras el PP arrasa en el interior de las cuatro comunidades que han votado en este ciclo electoral, el voto exterior se ha teñido de rojo en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Los nietos y nietas de quienes tuvieron que huir de la Guerra Civil, de la dictadura franquista y de la represión posterior no han olvidado de dónde viene su sangre, y sus papeletas lo demuestran elección tras elección.
La llamada 'ley de nietos', la disposición adicional octava de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, ha devuelto la nacionalidad española a 557.709 ciudadanos. Un acto de justicia histórica que ha ensanchado el censo de residentes ausentes (CERA) y, con él, la voz del pueblo español más allá de las fronteras. Y las derechas, incapaces de ganar ese pulso en las urnas, han recurrido al Tribunal Supremo: una medida cautelar suspende temporalmente el voto de parte de los nuevos españoles del exterior. No anula nacionalidades, pero intenta callar bocas.
¿Qué dicen los números del voto CERA?
Los datos son contundentes. En Aragón, donde el censo exterior creció un 17,9% en tres años, el PSOE fue la fuerza más votada entre los residentes fuera con 1.565 apoyos, frente a los 1.031 del PP, 533 de Vox y 303 de Chunta Aragonesista. Los socialistas de Pilar Alegría se impusieron fuera por 12,4 puntos, mientras en el interior el PP ganaba por diez. En Andalucía, pese al triunfo de Juanma Moreno por 18,9 puntos dentro, la candidatura de María Jesús Montero venció en siete de las ocho provincias entre los residentes ausentes, con 6.703 votos frente a 6.307. En Castilla y León, el PSOE fue el más votado en ocho de las nueve provincias; solo en Zamora ganó el PP, por un solo voto. Y en Extremadura, en plena debacle histórica interior, los socialistas ganaron el voto exterior en Cáceres y Badajoz, un recuento que permitió retener el último diputado por Cáceres.
Conviene decirlo con honestidad revolucionaria: la participación exterior sigue siendo baja, menos de uno de cada diez llamados a las urnas vota. En Aragón fueron 4.355 de 44.433. En Castilla y León, 12.071 de más de 180.000. En ningún caso el voto CERA alteró el reparto de escaños, salvo ese escaño extremeño defendido por 244 votos de diferencia. Pero el patrón político es innegable y las derechas lo saben: el voto emigrante es socialista.
La batalla en las Cortes de Aragón
Lejos de aceptar la decisión judicial, los socialistas han llevado la pelea a La Aljafería. El diputado Darío Villagrasa defendió el 24 de septiembre una iniciativa contra la medida cautelar del Supremo y denunció que PP y Vox cuestionan la legitimidad de los descendientes del exilio para votar.
