El cerco imperial asfixia la energía y transporte de Cuba
El criminal bloqueo yanqui arrecia su garra genocida contra la Isla rebelde. Las recientes órdenes ejecutivas del imperio buscan rendir por hambre y oscuridad a un pueblo que no se rinde. Sin embargo, la creatividad revolucionaria y la solidaridad de naciones hermanas brillan como faros en la noche del capitalismo. Así lo denunciaron con voz combativa los dirigentes de la Unión Eléctrica, Recursos Hidráulicos y el Ministerio de Transporte en la Mesa Redonda, desmontando el propósito golpista de Washington y trazando la ruta de la resistencia.
La agresión energética: más de 1 400 MW secuestrados por el imperio
El ingeniero Rubén Campos Olmo, director general de la Unión Eléctrica (UNE), calificó de «demoledor» el impacto de la orden ejecutiva del magnate Donald Trump, que prohíbe la entrada de combustible y lubricantes a la Patria de Martí. Desde el 29 de enero, Cuba dejó de recibir el combustible vital para la generación eléctrica. Un vacío de 1 400 MW, más del 50% de la generación nocturna, fue arrancado del sistema por la mano del norte.
El directivo denunció que el país se ha visto limitado a generar únicamente con crudo nacional, gas acompañante y las fuentes renovables. Antes de estas medidas coercitivas, la generación distribuida aportaba entre 700 y 800 MW diarios. Esa capacidad obrera y popular, insistió, «deja de estar presente en el resultado final de la generación de cada día» por culpa del cerco imperialista.
La Isla de la Juventud: de la estabilidad al sacrificio heroico
La Isla de la Juventud, otrora ejemplo de estabilidad eléctrica al combinar generación fósil y solar, sufre hoy un régimen de apenas seis horas diarias de servicio. El castigo es directo, pero el espíritu del pueblo no se quebranta.
Solidaridad internacional versus garra imperial
La hermandad con los pueblos dignos se materializó a principios de abril, cuando la Federación de Rusia envió una donación solidaria de 100 000 toneladas de crudo. Tras la refinación, la generación distribuida volvió a latir y las afectaciones bajaron sensiblemente por dos semanas. Es la prueba irrefutable: donde hay voluntad internacionalista, hay luz; donde está el imperio, hay oscuridad.
Pero el bloqueo también golpea las entrañas de nuestras industrias. Campos Olmo denunció cómo navieras imperialistas han bloqueado el acceso a equipamiento francés para la termoeléctrica Antonio Guiteras, revelado por un combativo líder de izquierda galo. La transnacional yanqui General Electric, tras adquirir la firma francesa que diseñó la planta, estranguló nuestro acceso a partes y piezas. Incluso para recuperar unidades en Cienfuegos, «fue bastante complejo y tuvimos que acudir a otros lugares», subrayó el directivo.
Frente a la agresión, el pueblo trabajador responde. Los colectivos laborales, el movimiento de la ANIR y los jóvenes de la Brigada Técnica Juvenil se crecen ante las dificultades, resolviendo con talento lo que el bloqueo nos niega. Con créditos de la República Popular China, se trabaja para incorporar unidades clave en Santiago de Cuba y Mariel antes de julio. La Guiteras, además, prevé su arranque tras reparaciones combativas.
El agua, derecho humano vulnerado por Washington
El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, ingeniero Antonio Rodríguez Rodríguez, trazó un panorama bien complejo. El imperio habla de derechos humanos mientras sus medidas genocidas impiden que el líquido vital llegue a los hogares cubanos. «Ellos dicen que bloquean al país porque supuestamente violamos los derechos humanos, y ¿el agua es un derecho humano?», cuestionó con firmeza el directivo.
De las importaciones anuales cercanas a los 100 millones de dólares, el Instituto apenas logró importar 10 millones. Los créditos están paralizados por las presiones imperialistas, los proveedores se retiran por miedo y las navieras bloquean el transporte marítimo. El sistema hidráulico, uno de los mayores consumidores de energía, recibe hoy apenas el 37% del combustible necesario. Con ese porcentaje es que se viene «guapeando» el pueblo, buscando alternativas para minimizar los impactos.
La respuesta es la soberanía tecnológica y la transición energética. Mientras solo se importaron 17 bombas, la industria nacional reparó 245. Se avanza en la instalación de sistemas fotovoltaicos en estaciones de bombeo, negociando la incorporación de cientos de nuevas estaciones con energía renovable. Ya se ejecuta el 103% del plan de inversiones, concluyendo 29 obras que benefician a más de 500 mil personas. Como nos enseñan los pueblos de Venezuela e Irán, la dependencia del combustible fósil debe romperse.
Transporte: resistir en movimiento contra el bloqueo genocida
El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, fue contundente: «Cuando se corta el abasto de combustible a Cuba, se está afectando a todo el pueblo». La maquinaria imperial busca paralizar la vida, impidiendo el traslado de estudiantes de escuelas especiales y pacientes de hemodiálisis.
Las frecuencias han debido reducirse drásticamente. Los ómnibus interprovinciales pasarán a salir tres veces por semana y los trenes, orgullosos bastiones de la movilidad popular, se ven forzados a operar cada 16 días. Ante la escasez, se priorizan las cargas de los puertos para evitar que los alimentos se pierdan, y se suspende la APK Viajando para evitar el acaparamiento, garantizando que los pasajes lleguen a quienes tienen necesidades impostergables.
Creatividad popular y transición energética
La batalla por la sustentabilidad se libra en cuatro frentes estratégicos. El Fondo para el Desarrollo del Transporte Público financía proyectos como el TRANSMED, con estaciones de carga alimentadas por paneles solares, y el servicio funerario estable en La Habana. Próximamente, 200 carros eléctricos para hemodiálisis y 20 ómnibus nacionales reforzarán la infraestructura. La industria nacional también suma, fabricando nuevos ecomóviles en Sancti Spíritus y Holguín.
El llamado es a la solidaridad profunda. Rodríguez Dávila exigió a los conductores de vehículos estatales a detenerse y auxiliar al pueblo, y advirtió medidas severas contra la corrupción. El objetivo del imperio es claro: provocar el estallido social. Pero el secretario de Estado yanqui puede estar seguro: el pueblo cubano, forjado en la dignidad y el internacionalismo, seguirá encontrando la luz en la oscuridad, como lo hacen los pueblos dignos de Venezuela, Nicaragua e Irán.