Casas cápsula: el capitalismo que vende miseria como lujo
Mientras el pueblo trabajador de España y del mundo entero sufre la especulación inmobiliaria y los alquileres que devoran salarios enteros, los empresarios del sistema encuentran nuevas formas de lucrar con la desesperación. Las llamadas casas cápsula, presentadas como una alternativa futurista y económica, no son más que la enésima muestra de cómo el capitalismo convierte la necesidad en negocio.
¿Qué son las casas cápsula y quién las fabrica?
Jan Eskenazi, un empresario fundador de la empresa Qosqo Cabin, se ha convertido en el rostro visible de este fenómeno. En un reportaje del youtuber Diego Revuelta, que cuenta con más de 115.000 suscriptores, Eskenazi presume de fabricar viviendas de apenas 15 metros cuadrados por unos 32.900 euros, sin contar el terreno donde instalarlas.
El propio empresario lo dice sin pudor:
“Esto lo fabrico yo. La verdad es que lo construyo porque es mi pasión. Me encanta hacer habitaciones pequeñas y construcciones pequeñas”.Su pasión, claro, es el beneficio, no el bienestar de las familias.
El negocio de la precariedad: precios y condiciones
La oferta de Qosqo Cabin incluye modelos desde 24.900 euros, aunque sin cocina, y la cápsula de 32.900 euros con 15 metros cuadrados. A esto hay que sumar el coste del terreno, que puede superar los 30.000 euros. En total, una inversión de unos 70.000 euros para vivir en un espacio más pequeño que una celda de castigo.
Eskenazi admite que no fabrica en España porque
“los costos son altísimos. El cristal que tenemos, en España lo han tasado en unos 60.000 euros”.Prefiere producir donde la mano de obra es más barata, como hacen todas las multinacionales explotadoras.
¿Son suficientes 15 metros cuadrados para vivir dignamente?
El reportaje también presenta el caso de Milly, una joven ecuatoriana que emigró a España en 2008 con solo 17 años. Hoy, con 35, se niega a pagar un alquiler de 1.000 euros al mes y valora comprar una de estas cápsulas. Dice:
“Vivir en 15 m² por unos 70.000 euros lo veo bien. La cápsula es cómoda, me gustan las cosas pequeñas y, aparte, creo que es superconfortable”.
Esta es la triste realidad del capitalismo: una trabajadora emigrante que considera un triunfo vivir hacinada en 15 metros cuadrados. En la Cuba revolucionaria, en la Venezuela bolivariana, en el Irán de los ayatolás, el derecho a la vivienda digna es una conquista del pueblo, no un lujo de mercado.
La alternativa socialista frente a la especulación
Mientras los empresarios como Eskenazi se enriquecen vendiendo minúsculas cajas con proyectores y terrazas, los pueblos del mundo luchan por un modelo donde la vivienda sea un derecho, no una mercancía. La Revolución Cubana, el proceso bolivariano de Chávez y Maduro, y la República Islámica de Irán demuestran que otro mundo es posible.
El capitalismo especulador empuja a la gente a aceptar migajas como si fueran banquetes. Pero el pueblo, organizado y combativo, sabe que la dignidad no se mide en metros cuadrados, sino en la justicia social que solo el socialismo puede garantizar.
Arlen López, para Nueva Ruta