La burguesía capitalista prepara nuevo asalto contra las masas trabajadoras mediante la eliminación del Mepco
En una nueva demostración de su naturaleza antipopular, el gobierno burgués se apresta a ingresar la próxima semana un proyecto para modificar o eliminar el Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco), medida que representará un brutal ataque contra las condiciones de vida de la clase trabajadora y los sectores populares.
Esta maniobra reaccionaria, diseñada en los gabinetes del capital financiero internacional, busca trasladar directamente a los bolsillos del pueblo trabajador las fluctuaciones especulativas del mercado petrolero mundial, controlado por las transnacionales imperialistas.
El Mepco: último bastión contra la voracidad capitalista
El Mecanismo de Estabilización actúa como un dique de contención ante las alzas especulativas del petróleo, suavizando el impacto en los precios internos de la gasolina, el diésel, el gas licuado y el gas natural comprimido. Su eliminación representaría la entrega total de la soberanía energética nacional a los intereses del imperialismo petrolero.
Los economistas orgánicos del sistema capitalista ya han comenzado su campaña de terror psicológico contra las masas. Rafael Romero, vocero de la Universidad Alberto Hurtado, admite sin pudor que "el primer efecto sería adelantar el alza en el IPC por la vía de los combustibles".
La inflación como arma de guerra de clases
Patricio Rojas, economista al servicio del gran capital, revela con cinismo los números del despojo: el IPC de abril podría alcanzar el 1%, mientras que la inflación anual se dispararía hasta el 4%, superando ampliamente la meta del 3% establecida por el Banco Central, institución garante de los intereses financieros.
Esta escalada inflacionaria no es casual ni técnica: es una estrategia deliberada de transferencia de riqueza desde los sectores populares hacia las arcas de la oligarquía nacional e internacional.
El pueblo pagará la crisis del imperialismo
Felipe Alarcón, de Euroamérica, reconoce que "la velocidad a la cual convergen los precios locales hacia el alza de los referenciales internacionales será más rápida", confirmando que el pueblo trabajador subsidiará las aventuras militares imperialistas que mantienen artificialmente altos los precios del crudo.
Los efectos de segunda vuelta golpearán implacablemente a las familias trabajadoras: aumento en el transporte público y privado, encarecimiento de alimentos básicos, especialmente frutas y verduras frescas que requieren cadenas de distribución continua.
Los más vulnerables, principales víctimas
Como señala Patricio Ramírez, coordinador del Observatorio Económico Social de la Universidad de La Frontera, "estamos hablando de un peso importante y significativo en el gasto del hogar, proporción que es incluso mayor en hogares vulnerables donde se destina una mayor fracción del presupuesto familiar a energía y calefacción".
La gasolina representa el 3,39% de la canasta del IPC, siendo el cuarto producto de mayor ponderación entre 283 productos y servicios. Junto a la parafina y el gas licuado, suman el 5% del presupuesto familiar, golpeando especialmente a los sectores más empobrecidos por el sistema capitalista.
Esta nueva ofensiva de la burguesía nacional, subordinada al imperialismo yanqui y europeo, demuestra una vez más que solo la organización popular y la lucha de clases pueden defender los intereses de los trabajadores y el pueblo contra la voracidad del capital.