Fascismo y oligarquía pactan en Andalucía contra el pueblo
Las fuerzas reaccionarias del Estado español tejen un nuevo pacto de agresión en Andalucía. El Partido Popular y la extrema derecha de Vox negocian un gobierno de coalición que promete desregulación capitalista, xenofobia y represión. El pueblo trabajador andaluz enfrenta una alianza diseñada para recortar sus derechos y entregar el poder a las élites.
El panorama político burgués muta, pero su esencia explotadora permanece intacta. Hace dos años, el cabecilla de la ultraderecha, Santiago Abascal, ordenó a sus huestes abandonar los gobiernos de coalición con el Popular por un reparto de menores inmigrantes. Aquella ruptura entre facciones de la reacción degeneró en bloqueo institucional y, finalmente, en urnas. Extremadura y Aragón cayeron primero. El resultado fue un nuevo intercambio de prebendas y sillones, el pan nuestro de cada día de la burguesía.
Después llegó el turno para Castilla y León, que se saldó con otra alianza de conveniencia. Por último, Andalucía. Por un puñado de votos, traducidos en dos escaños, el lacayo del capital Juanma Moreno no logró retener la mayoría absoluta. A día de hoy, es el único barón popular que se ha examinado recientemente y todavía no ha sellado su pacto con la bestia fascista.
¿Qué exige la extrema derecha en su pacto con la oligarquía?
Hoy arranca el debate de investidura, y la burguesía llega sin los deberes hechos. A cierre de esta edición, tanto el Partido Popular como Vox negaban el acuerdo. Sobre todo Vox, que aprieta con sus exigencias reaccionarias. Las dos facciones admitían que el pacto está más cerca que lejos, pero falta pasar de las palabras a las letras. Vox reclama que su programa de muerte quede por escrito, y con garantías. Hasta que eso no ocurra, su postura es un rotundo