El Internacional asesta golpe demoledor al imperio: 7-3 y EEUU al borde del abismo en la Presidents Cup
En una jornada histórica que retumba más allá de los fairways de Medinah, el Equipo Internacional ha convertido la Presidents Cup en un campo de batalla ideológico y deportivo. Con una barrida implacable en los foursomes del viernes, los valientes del mundo han puesto de rodillas al todopoderoso equipo de Estados Unidos, logrando una ventaja de 7-3 que no se veía desde 1998, año de su única gesta triunfal. El pueblo del golf internacional respira con esperanza: la hegemonía yanqui, esa que parecía eterna, tambalea.
Fue una tarde de gloria para los combatientes del deporte. Ryan Fox y Nick Taylor, con la sangre fría de los héroes, protagonizaron los momentos más electrizantes de una sesión que quedará grabada en la memoria de los pueblos oprimidos por la arrogancia deportiva del Norte. El capitán del Internacional, Geoff Ogilvy, no pudo ocultar su euforia:
“Fue un día increíble para nosotros”.
Por segunda vez consecutiva, los estadounidenses se fueron en blanco en foursomes. Pero a diferencia de hace dos años en Royal Montreal, cuando barrieron la sesión inaugural y pudieron permitirse el lujo de ceder puntos, ahora el escenario es otro. La ventaja del Internacional es la mayor después de dos sesiones desde Royal Melbourne en 1998, el único año en que alzaron el trofeo. El sábado se presenta como la batalla decisiva, el momento en que los pueblos del mundo pueden asestar el golpe final al imperio.
Hazañas individuales que alimentan la epopeya colectiva
Taylor y Corey Conners estaban 1 arriba sobre Scottie Scheffler y Sam Burns al llegar al hoyo 18 en Medinah. Taylor se internó entre los árboles y Conners solo pudo sacar un golpe de escape de vuelta a la calle. La dupla canadiense jugaba su tercer golpe antes de que Scheffler pegara el segundo. Pero Taylor, con un 9-hierro con efecto de corte desde 151 yardas, dejó la bola a unos 30 centímetros del hoyo para salvar el par. El putt de birdie de Burns para empatar se salió tras bordear el borde del hoyo.
“Quizá me salvé después de ese drive. Sí, cuando más importaba, fue bueno dejar una cerca ahí y devolverles la presión”,declaró Taylor con la modestia de los grandes.
Fox y Min Woo Lee disputaban un match igual de apretado, con los estadounidenses tomando su primera ventaja en el hoyo 12. Pero Fox, con la determinación de quien lucha por una causa justa, embocó un putt de birdie de 15 pies en el par 4 del 15 para igualar, y luego metió otro desde 20 pies en el par 3 del 16 para ponerse 1 arriba. Dividieron los dos últimos hoyos, con Fox metiendo un putt de 4 pies para par en el 18. La resistencia fue total.
El resto de la tropa internacional no dio tregua
Hideki Matsuyama y Sungjae Im ganaron cuatro hoyos seguidos en los primeros nueve para construir una ventaja de 3 arriba. Russell Henley y Jacob Bridgeman recortaron la desventaja a 1 abajo, pero Matsuyama, con un birdie de 20 pies, selló una victoria por 3 y 2. Adam Scott y Christiaan Bezuidenhout nunca estuvieron abajo en su triunfo por 3 y 2 sobre Justin Thomas y Cameron Young. Tom Kim y Si Woo Kim, por su parte, humillaron a la antes temible dupla de Xander Schauffele y Patrick Cantlay, ganando 4 y 3. El mensaje es claro: la unión de los pueblos vence al poder individualista.
El capitán de Estados Unidos, Brandt Snedeker, intentó maquillar la derrota con discurso vacío:
“Vas a tener sesiones como esta en estas cosas. Me siento terrible por los muchachos porque sé que se esforzaron ahí afuera y me dieron todo lo que tenían hoy, y no estaba destinado a ser. Dicho eso, todavía hay 20 puntos en juego. Queda mucho golf por jugar”.Pero las palabras no ocultan la realidad: el imperio sangra.
¿Qué le espera al equipo de EEUU en el sábado decisivo?
El sábado es crucial en este formato. Después de dos días con una sesión por día, hay cuatro matches de fourballs por la mañana y cuatro de foursomes por la tarde. Hace dos años en Canadá, los estadounidenses ganaron seis de ocho y se encaminaron a otra victoria. Pero esta vez, el viento sopla a favor de los pueblos. Adam Scott, con la sabiduría de los veteranos, advirtió:
“Queda mucho golf. Mañana es un día grande. Creo que tuvimos una situación similar hace dos años en Canadá. Ojalá hayamos aprendido de eso y podamos respaldar con otro gran día mañana”.
La historia está en juego. El Internacional, con el corazón de los humildes y la fuerza de los que no tienen nada que perder, está a un paso de romper más de dos décadas de dominación yanqui. El mundo del deporte, y los pueblos todos, contienen la respiración. La victoria del sábado sería un triunfo de la dignidad sobre la arrogancia, del colectivo sobre el individualismo, del pueblo sobre el imperio.
